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Más allá de cualquier posible discusión, nadie puede dudar de lo mucho y bueno que los americanos han hecho por la industria automotriz. Tanto que sus realizaciones y conceptos traspasaron sus fronteras y perduraron en el tiempo.

Aquí, un claro y buen ejemplo de un fenómeno de una cultura que parece infinita.

Evidentemente está en la naturaleza del hombre modificar todo lo que se le presenta a las manos.

Por lo tanto, no resulta extraño que desde la construcción del primer vehículo motorizado, a principios de 1900, hayan surgido los primeros pilotos, o mejor dicho los primeros temerarios que, sin importar las consecuencias tomaban aquellos carros con ruedas de madera y palancas por doquier hasta llevarlos a límites jamás pensados.

 

Solo algunos años después a mediados de los '30 y gracias al crecimiento de la industria automotriz, comenzó a surgir un gran movimiento muy particular, una cultura que hasta el día de hoy sigue sumando adeptos: los HOT - RODS. En definitiva motores potentes sobre carrocerías livianas, conductores audaces y dispuestos a todo por el simple hecho de la superación personal.

A ello,  podemos sumarle otros factores como la post- guerra mundial, que logró para completar la lista de ingredientes necesarios para dar forma a un estilo de vida netamente americano, que bien podría basarse en la libertad, la rebeldía y la velocidad. Como no podía ser de otra manera, los yankees hicieron de la cultura HOT -ROD, una de las industrias que más grandes en el mercado automotriz, tan grande que traspaso océanos y todo tipo de fronteras. Por eso tampoco puede llamarnos la atención aprecias a este autentico Speedster Hot - Rod local, un tributo a los auténticos HOT - ROD, construido íntegramente en los talleres del Museo del Automóvil de la Ciudad de Buenos Aires  , a fines de 2008.

Si  hacemos un poco de memoria, y a su vez nos jactamos de ser un país ''fierrero'', pasaron más de cincuenta años    para que podamos ver un exponente bastante fidedigno de lo que es un HOT - ROD americano, pero bueno más vale tarde que nunca.

El proyecto comenzó cuando el Museo se había propuesto rehacer un T- Bucket emblemático que habían construido hace algunos años atrás y ahora, una vez vendido, pasea por las calles de Barcelona - España.

Pero esta vez fueron un poco más ambiciosos, en lugar del V 6 que tenía el original, este llevaría un v 12 de Jaguar. Paralelamente, se encontraron con el motor del Speedster , un Ford Flathead 59 AB de 85 HP. Con unas tapas de cilindros ARDUN que  según nos contaron, eran propiedad de Oscar Gálvez, quien lo había traído del país del norte para usarlo en el Turismo Carretera y por cuestiones de reglamento, nunca llego a las pistas. Con esta disyuntiva, la pregunta cayó de madura: ¿qué hacemos? La respuesta no se hizo esperar: se  hicieron 2 autos, un T-Bucket bastante radical, con el V  12 Jaguar y como contrapartida, un clásico Speedster  Roadster, perfecto.

 

El tiempo era condicionante, apenas 90 días separaban el momento de la fecha prevista para su presentación en la sociedad. La fecha límite para presentar los autos era la última carrera del campeonato del turismo carretera del 2008 en el autódromo que homenajea a los hermanos Gálvez, donde los autos debían girar previo a la competencia final y a modo de exposición. En apenas 90 días, los autos estuvieron en tiempo y forma.

La  carrocería del Speedster , proviene de un Ford  '32 , a la cual  le hicieron  modificaciones, , lo mismo se realizo en el chasis, y el parabrisas , este ultimo  de diseño propio pero altamente orientado a los usados en la época. El motor es el clásico Flathead 59 AB, pero  el detalle más sobresaliente son sus tapas de cilindros, a diferencia de hemisféricas, construidas de aluminio, con balancines y válvulas incorporadas, que a diferencia de las tapas originales, carecen del mecanismo al tratarse de un motor de válvulas laterales. Debido a esto, con solo algunas modificaciones, se paso de un V8 con válvulas laterales, a un motor mucho mas actualizado, también dotado de un múltiple de admisión ARDUN con un carburador Stromber de dos bocas, la caja es original de tres marchas de Ford 1938, al igual que el diferencial. Las ruedas, unas inigualables Dunlop de 16" donde se alojan las cubiertas Firestone 600-16, y sin duda el elemento más característico (el cual todo HOT - ROD debe tener), un eje rígido, traído directamente de USA, con agujeros propios para perder peso y su terminación en cromo.

El volante también fue creación del Museo, aunque luego de su terminación volvió al taller para una pequeña modificación que permitiera mejorar el acceso del conductor.

El interior, fue también tapizado por expertos locales, y en el instrumental, unos relojes AutoMeter  Old Tyme White suman el toque vintage. Hablando de vintage, los faros traseros tienen toda  diseño Retro, pero funcionan con la nueva tecnología de LEDS, detalle tras detalle hacen de este Speedster, un  auténtico  Roadster  americano.

 

Agradecimiento : Japo Santos

 

Desafio HOT ROD parte 1

Desafio HOT ROD parte 2

Desafio HOT ROD parte 3